
La lámpara de fuego
En su prefacio a esta sorprendente historia, el narrador nos advierte acerca de la veracidad de los hechos ocurridos en Navaspino, un pueblo de los montes de Toledo donde el ermitaño Andalot preparó una ermita en la que retirarse. Gran parte de los pueblerinos, en alianza con la clerecía toledana, sospechan y recelan del extraño monje a causa, principalmente, de su adhesión a la doctrina y liturgia tradicionales de la Iglesia Católica. Pero la dura condena final hallará una respuesta en lo hondo del pecho del ermitaño, pues en su corazón arde una llama de amor inextinguible.
Disponible en librerías y plataformas digitales.

El rapto de Eremicón
Esta novela pertenece a una ambiciosa obra que Martín Pérez escribió en juventud: un tratado de Pintura titulado Suma Pictórica y Resta de salvación, compuesto por cuatro tomos. La novela es el tercero de ellos y está ilustrada con dibujos del autor.
El tratado fue escrito bajo el pseudónimo de Martín Solar, con el remoquete de Paraluna. Tiempo después, en agosto de 2020, el sello Ínsula Firme publicó la obra en una edición limitada de unos pocos ejemplares.
Eremicón es un joven pintor del Madrid de fin de siglo, que una noche recibe la visita de Paul Cézanne. Junto a él, emprende un largo viaje a la República Pictórica.

Subida del Monte Victoria
La Fundación Pi i Margall publicó esta obra incipiente en febrero de 2002, coincidiendo con la exposición individual de César Martín en la sala que la Fundación tenía en la calle Augusto Figueroa de Madrid.
Subida del Monte Victoria es el diario alucinado que el joven pintor fue escribiendo mientras realizaba los cuadros y dibujos que formaron parte de la exposición. La montaña que durante años pintara Paul Cézanne a las afueras de Aix-en-Provence, el pueblo natal en el que vino a encerrarse tras su periplo parisino, es la figura alegórica que preside estas notas con olor a esencia de trementina. «Santa Victoria, en cuanto cima, es un lugar; la consecución de un espacio (el cezanniano); su cumplimiento, su puro acontecer. Y es precisamente este carácter pleno (confirmado por la extraordinaria altura de su cumbre) el que coloca a Santa Victoria en una posición señera y referencial dentro del paisaje que la historia de la pintura viene configurando», escribe el pintor en la entrada del 4 de julio de 2000.